sábado, 27 de octubre de 2012
Y sí, llego el día en el que me di cuenta de que la vida está para reírte de ella,
y no con ella; que si te caes, solo tienes que levantarte; que no te importe el pasado pero que siempre lo tengas en cuenta, que la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, salir un sábado y estar sin pasta un domingo, gritarle a las personas que quieres y saber pedir perdón, tener las cosas claras y decidirte en el último momento, jugar con fuego y quemarte; hacer estupideces sin parar pero que no te importe lo que piensen los demás, ponerte guapa para el amor de tu vida y después pasar de él, abrazarte a quien te abrace y a quien no quiera no te abrazas y punto; porque sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional.
Ser feliz.
En eso consiste la vida. Cuando caigas, levántate sin ningún miedo. Si tropiezas haz lo inevitable para no llegar a caer. Respóndele a la gente que te ha hecho sufrir con tu mejor sonrisa, aún preguntándose como puedes estar así de bien después de todo. Sal a la calle y plántale cara al miedo. Que nada ni nadie te detenga. Lucha por tus sueños, algún día los conseguirás. Atraviesa las murallas que te ponga la vida. Ríete de cosas que apenas tengan importancia, y ríete aún más de las que si la tienen. Y sobre todo, vive cada día como si fuera el último.
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